José María Rey Benayas, Luis Cayuela, Adison Altamirano, Amado Insfrán, Paula Meli, Fabiola López-Barrera y Mario González Espinosa
Vivimos una época en la que conservar la naturaleza ya no es suficiente. Frente a la crisis climática, la pérdida acelerada de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas, restaurar se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI. Hace veinte años, esa convicción dio origen a la Fundación Internacional para la Restauración de los Ecosistemas (FIRE), con el propósito de transformar el conocimiento científico y técnico en acciones concretas para recuperar los ecosistemas y los beneficios que estos entregan a la sociedad.
Hoy, al echar la vista atrás y celebrar nuestro 20 aniversario, podemos afirmar con orgullo y humildad que hemos contribuido a restaurar la vida uniendo tres pilares fundamentales: la ciencia, la técnica y la motivación social.
Desde nuestros inicios entendimos que la restauración ecológica no consiste únicamente en recuperar especies o paisajes degradados. También implica fortalecer la resiliencia frente al cambio climático, mejorar la disponibilidad de agua, favorecer actividades productivas sostenibles y generar bienestar para las comunidades. La naturaleza y las personas no son objetivos contrapuestos, sino aliados indispensables para construir un futuro sostenible.
Esta visión integradora nos ha permitido consolidarnos como entidad jurídica en Argentina, Chile, España y Paraguay, tejiendo una red internacional de más de 40 miembros y decenas de Amigos y Amigas que empujan este proyecto común.
Restauración de ecosistemas: una huella diversa en el territorio
A lo largo de estos 20 años, la FIRE ha dejado una huella profunda y diversa. Hemos intervenido con éxito en varios de los principales tipos de ecosistemas que sostienen nuestra biodiversidad y nuestras actividades: agroecosistemas, zonas forestales, entornos urbanos y áreas mineras degradadas.
Uno de nuestros mayores orgullos es la Iniciativa Campo de Montiel + Natural. Un territorio regenerativo de más de 600.000 hectáreas localizado en el centro de España donde demostramos que la conservación del entorno y la actividad humana no solo son posibles, sino sumamente prósperas. Este territorio forma parte de La Red de Territorios Regenerativos auspiciada por Commonland y de la European Rewilding Network.
Asimismo, a través de nuestro proyecto y marca registrada Campos de Vida, hemos plantado más de 6,5 kilómetros de setos agrícolas desde 2023. Así conseguimos devolver la biodiversidad a nuestros campos y comercializamos ya cuatro productos agroecológicos de alta calidad.
Pero la restauración de ecosistemas es también una labor de filigrana a pequeña escala. Solo desde 2023 hemos plantado más de 41.000 individuos de especies autóctonas e instalado 229 refugios para la fauna. Con esto devolvemos el hogar a cientos de especies clave para los ecosistemas como los polinizadores, entre otras muchas.
La fuerza de la alianza: de las aulas al voluntariado
Nada de esto habría sido posible de forma aislada. La FIRE es el reflejo vivo de un modelo de éxito basado en la alianza ONG-universidad-empresa-administración. Durante estas dos décadas, hemos demostrado que la colaboración público-privada e institucional es el motor más eficiente para el cambio global. Contamos actualmente con acuerdos de custodia del territorio en más de 30 fincas, colaborando mano a mano con propietarios y gestores que confían en nuestro criterio técnico.
Además, creemos que para cambiar el futuro debemos transformar el conocimiento. Por ello, nuestro programa de formación es uno de los grandes baluartes de la fundación. En nuestra Academia y, concretamente, a través de las 12 ediciones de nuestro Diplomado online en «Restauración de ecosistemas y servicios ambientales», en estrecha colaboración con el INECOL (México), hemos formado a 585 estudiantes de diversos sectores (gobierno, empresas, academia y organizaciones de la sociedad civil) que radican en 25 países. Además, sumamos nueve cursos de especialización impartidos que actúan como semilleros de nuevos profesionales de la restauración.
Y si la ciencia pone la cabeza, la ciudadanía pone el corazón. Ejemplos como el Laboratorio Vivo NavaLAB —en la finca La Nava del Conejo de Valdepeñas, C. Real—, que cuenta con una ruta autoguiada de casi 7 kilómetros y 10 paneles interpretativos explicativos de nuestras actuaciones, sirven para acercar la ecología al público.
Este esfuerzo pedagógico se complementa con la energía incombustible de más de 680 voluntarios ambientales que, desde 2023, se han manchado las manos de tierra junto a nosotros en las jornadas de campo.
Mirando hacia el futuro
Los próximos veinte años serán probablemente más desafiantes que los anteriores. La restauración de ecosistemas deberá escalar desde proyectos locales hacia estrategias de paisaje capaces de enfrentar los retos ambientales.
La experiencia acumulada demuestra que este desafío sólo será posible mediante la colaboración entre ciencia y técnica, comunidades, instituciones públicas, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
Queremos aprovechar estas líneas para dar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas, empresas e instituciones que han caminado a nuestro lado y han hecho posible este apasionante viaje. Un agradecimiento muy particular a todos los y las miembros de la FIRE y a las personas contratadas como técnicos durante todos estos años.
A ti, que nos lees desde este nuevo espacio virtual, te invitamos a sumarte a nuestra comunidad. Visita nuestra web, conócenos a fondo y, si compartes nuestra visión, hazte Amigo o Amiga de la FIRE. Queda mucha naturaleza por recuperar y queremos hacerlo contigo.
¡Bienvenidos al blog de la FIRE!
Los autores: son todos miembros fundadores de la Fundación Internacional para la Restauración de los Ecosistemas (FIRE). JMRB y LC son el presidente y el secretario, respectivamente, desde el origen de la organización en 2006. AA, AI y PM lideran, respectivamente, FIRE-Chile, FIRE-Paraguay y FIRE-Argentina. FLB lidera el programa de formación en colaboración con el INECOL. MGE formó parte del núcleo iniciador y fue el primer vicepresidente de la FIRE.



