Tras un año de trabajo, el proyecto ECOREST: Evaluación de técnicas de restauración ecológica para aumentar la resiliencia frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad en mosaicos forestales, agrícolas y urbanos llega a su fin. Esta iniciativa ha desarrollado acciones en nueve comunidades autónomas, con el objetivo de investigar estrategias para mejorar la salud de nuestros ecosistemas y su capacidad de adaptación al cambio climático.
A lo largo del proyecto, se han llevado a cabo múltiples actividades de investigación científico-técnica en distintos tipos de paisaje. Entre ellas destacan:
- Silvicultura restaurativa en ecosistemas forestales, con actuaciones en cuatro masas forestales en Castilla-La Mancha y Madrid.
- Creación de infraestructura verde para conectar hábitats y mejorar la funcionalidad ecológica del territorio.
- Restauración agroecológica estratégica en zonas agrícolas. Incluyendo la plantación de setos agrícolas, el establecimiento de elementos para la fauna y el seguimiento de especies clave como mariposas, carnívoros y aves.
- Medidas específicas para mejorar el hábitat de especies amenazadas, como aves esteparias o murciélagos.
- Actuaciones en entornos urbanos para integrar la biodiversidad silvestre en las ciudades, con la creación de espacios ajardinados basados en la jardinería naturalística y la instalación de refugios en los parques urbanos.
- Control de especies exóticas invasoras (EEI) y restauración del bosque de ribera para proteger los cauces fluviales.

Algunos logros destacados del proyecto:
- Se ha evaluado cómo la restauración ecológica contribuye a la resiliencia y adaptación al cambio climático de los sistemas forestales y agrícolas, por ejemplo, mediante el estudio del potencial de las reforestaciones de la PAC para secuestrar carbono y favorecer la regeneración natural.
- Se han analizado modelos de uso sostenible de recursos naturales mediante intervenciones estratégicas en agroecosistemas mediterráneos. Para ello, se ha analizado el impacto que elementos del paisaje, como la plantación de setos o la construcción de charcas, y las buenas prácticas agrícolas, tienen sobre la biodiversidad y otros servicios ecosistémicos como la erosión.
- Se ha mejorado el conocimiento y el estado de conservación de especies amenazadas, como los quirópteros, el aguilucho cenizo y el cernícalo primilla. Estos trabajos incluyeron censos, la protección de pollos de aguilucho cenizo y, en general, la mejora del hábitat de estas especies.
- Se han estudiado los efectos de la renaturalización urbana sobre la biodiversidad local mediante la creación de espacios ajardinados basados en la jardinería naturalística y la integración de refugios para la fauna útil. El seguimiento de estas estrategias es clave para conseguir ciudades climáticamente inteligentes.
- Se ha trabajado en la recuperación del bosque autóctono en zonas riparias atlánticas, mediante la eliminación de especies invasoras como el eucalipto y la acacia y la plantación de vegetación nativa contribuyendo a la protección del Dominio Público Hidráulico.
El conocimiento generado por ECOREST contribuirá a políticas e iniciativas internacionales, como la Ley Europea de Restauración de la Naturaleza. Este proyecto supone un paso adelante en la transformación hacia paisajes más resilientes, sostenibles y vivos.
El proyecto ECOREST ha sido posible gracias a la subvención del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en régimen de concurrencia competitiva «línea a» para el desarrollo de actividades de interés general consideradas de interés social, en el ámbito de la investigación científica y técnica y protección al medio ambiente en materias de competencia estatal.

Esta investigación ha sido financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico pero no expresa la opinión del mismo



